Enero 22, 2026

Es Comercio exterior y logística en 2026: tendencias clave y el rol estratégico de las zonas francas

El comercio internacional inicia 2026 en medio de un entorno altamente dinámico, donde la reconfiguración de las cadenas de suministro, la transformación digital, las exigencias de sostenibilidad y la volatilidad de los mercados están redefiniendo la forma en que las empresas mueven mercancías alrededor del mundo. En este nuevo escenario, la logística deja de ser solo un eslabón operativo para convertirse en un factor estratégico de competitividad.

Es Comercio exterior y logística en 2026: tendencias clave y el rol estratégico de las zonas francas

Reconfiguración de las cadenas globales de valor

La tendencia al nearshoring, friendshoring y diversificación de proveedores continúa consolidándose. Las empresas buscan reducir riesgos, tiempos y sobrecostos, acercando sus operaciones a mercados más estables y a territorios con mejor conectividad logística.

 Aquí, las zonas francas juegan un papel protagónico: se convierten en plataformas que facilitan el comercio, integran servicios logísticos, industriales y tecnológicos, y permiten a las compañías operar con mayor eficiencia, flexibilidad y proyección internacional.

Zonas francas: nodos inteligentes del comercio exterior moderno

En 2026, las zonas francas ya no son solo espacios de beneficios tributarios. Son ecosistemas empresariales y logísticos que:

·         Optimizan tiempos y costos en operaciones de importación y exportación.

·         Facilitan procesos aduaneros y de transformación de mercancías.

·         Atraen inversión extranjera y empresas exportadoras.

·         Impulsan encadenamientos productivos y logísticos.

·         Integran tecnología, servicios y talento especializado.

Se convierten, en la práctica, en hubs logísticos avanzados, preparados para responder a cadenas de suministro más cortas, más digitales y más exigentes en cumplimiento normativo y ambiental.

Tecnología: el nuevo motor de la logística internacional

La automatización, la inteligencia artificial, los sistemas de trazabilidad y la documentación digital son ya una necesidad que permite:

·         Planeación predictiva de rutas.

·         Gestión inteligente de inventarios.

·         Reducción de tiempos en procesos aduaneros.

·         Mayor visibilidad de la cadena logística.

Sostenibilidad y regulación: un reto que transforma la operación

Las nuevas exigencias ambientales impactan directamente al transporte, el almacenamiento y la producción. Reducción de huella de carbono, eficiencia energética y logística verde ya no son valores agregados: son condiciones de acceso a mercados internacionales.

En este contexto, las zonas francas se convierten en aliadas estratégicas para la transición sostenible, al permitir concentrar servicios, optimizar desplazamientos, compartir infraestructura y desarrollar proyectos conjuntos de eficiencia energética y economía circular.

Santander: territorio estratégico para la cadena logística

Dentro de este nuevo mapa del comercio exterior, Santander se consolida como un territorio clave para el desarrollo logístico y empresarial. Su ubicación, su conexión con los principales corredores del país, su tejido empresarial en crecimiento y su vocación exportadora lo posicionan como un punto estratégico para la articulación entre industria, logística y comercio internacional.

La región ha venido fortaleciendo su infraestructura, su talento humano y su capacidad empresarial, permitiendo que hoy sea un entorno propicio para:

·         Plataformas logísticas y de distribución.

·         Potencial de empresas exportadoras e industriales.

·         Operaciones de transformación de valor agregado.

·         Servicios especializados para comercio exterior.

Mayor volatilidad, mayor necesidad de estrategia

Por otra parte, los cambios en políticas comerciales, aranceles, regulaciones y costos logísticos hacen que en 2026 las empresas necesiten más que operadores: necesitan aliados estratégicos y seguir gestionando mejor el riesgo, diversificar mercados, planear operaciones y construir cadenas de suministro más resilientes.

Conclusión: logística, territorio y zonas francas como ventaja competitiva

El comercio exterior en 2026 exige integración entre infraestructura, tecnología, sostenibilidad y estrategia. En este contexto, las zonas francas se consolidan como piezas clave del engranaje logístico global, y territorios como Santander emergen como escenarios ideales para el crecimiento empresarial y la atracción de inversión.

La competitividad ya no depende solo de mover mercancías, sino de dónde, cómo y con quién se construye la operación logística.

 

·         Optimizan tiempos y costos en operaciones de importación y exportación.

·         Facilitan procesos aduaneros y de transformación de mercancías.

·         Atraen inversión extranjera y empresas exportadoras.

·         Impulsan encadenamientos productivos y logísticos.

·         Integran tecnología, servicios y talento especializado.

Se convierten, en la práctica, en hubs logísticos avanzados, preparados para responder a cadenas de suministro más cortas, más digitales y más exigentes en cumplimiento normativo y ambiental.

Tecnología: el nuevo motor de la logística internacional

La automatización, la inteligencia artificial, los sistemas de trazabilidad y la documentación digital son ya una necesidad que permite:

·         Planeación predictiva de rutas.

·         Gestión inteligente de inventarios.

·         Reducción de tiempos en procesos aduaneros.

·         Mayor visibilidad de la cadena logística.

Sostenibilidad y regulación: un reto que transforma la operación

Las nuevas exigencias ambientales impactan directamente al transporte, el almacenamiento y la producción. Reducción de huella de carbono, eficiencia energética y logística verde ya no son valores agregados: son condiciones de acceso a mercados internacionales.

En este contexto, las zonas francas se convierten en aliadas estratégicas para la transición sostenible, al permitir concentrar servicios, optimizar desplazamientos, compartir infraestructura y desarrollar proyectos conjuntos de eficiencia energética y economía circular.

Santander: territorio estratégico para la cadena logística

Dentro de este nuevo mapa del comercio exterior, Santander se consolida como un territorio clave para el desarrollo logístico y empresarial. Su ubicación, su conexión con los principales corredores del país, su tejido empresarial en crecimiento y su vocación exportadora lo posicionan como un punto estratégico para la articulación entre industria, logística y comercio internacional.

La región ha venido fortaleciendo su infraestructura, su talento humano y su capacidad empresarial, permitiendo que hoy sea un entorno propicio para:

·         Plataformas logísticas y de distribución.

·         Potencial de empresas exportadoras e industriales.

·         Operaciones de transformación de valor agregado.

·         Servicios especializados para comercio exterior.

Mayor volatilidad, mayor necesidad de estrategia

Por otra parte, los cambios en políticas comerciales, aranceles, regulaciones y costos logísticos hacen que en 2026 las empresas necesiten más que operadores: necesitan aliados estratégicos y seguir gestionando mejor el riesgo, diversificar mercados, planear operaciones y construir cadenas de suministro más resilientes.

Conclusión: logística, territorio y zonas francas como ventaja competitiva

El comercio exterior en 2026 exige integración entre infraestructura, tecnología, sostenibilidad y estrategia. En este contexto, las zonas francas se consolidan como piezas clave del engranaje logístico global, y territorios como Santander emergen como escenarios ideales para el crecimiento empresarial y la atracción de inversión.

La competitividad ya no depende solo de mover mercancías, sino de dónde, cómo y con quién se construye la operación logística.

 

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Autor:   Zona Franca Santander
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